Bibliografía

 

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He publicado diversos libros de Poesía. Entre ellos: RESIDENCIA DE OLVIDO  ( Premio “BARRO”, Sevilla 1982),  CLAMOR DE TRAVESÍA  (Premio “José Luis Núñez”, Sevilla,  1986),  DERROTA DE UNA REFLEXIÓN  (Premio “Florentino Pérez-Embid”, Adonais, Madrid, 1986),  El TIEMPO INSOBORNABLE   (Premio “Bahía”,  Cádiz, 1989), MUSEO INTERIOR (Premio “Rafael Alberti, Cádiz, 1990),  LA HOGUERA INFINITA  (Premio “San Juan de la Cruz”, Ávila, 1992),   PARA UNA DESPEDIDA  (Premio “Ángaro”,  Sevilla,  1994),  SIN PALABRAS  (Premio “Rosalía de Castro”,  Córdoba, 1996),  ACUÉRDATE DE VIVIR  (Premio “Antonio Machado”, Sevilla, 1998),  MEDIA VIDA  (Premio “Ciudad de Alcorcón”, Madrid, 1999),  A CUERPO  LIMPIO  (Premio “Ciudad de Jaén”, 1999).

He intervenido en numerosos recitales poéticos tales como el titulado “Proyecto Juan de Mairena “ (Poetas en el aula) de la Junta de Andalucía.

Colaboradora del “Diario de Sevilla” y del Programa radiofónico “Naturaleza urbana” en RKM, FM.

María del Valle Rubio figura en numerosas antologías y estudios,  estando traducidas algunas muestras de su obra a diversos idiomas.

Entre las antologías y estudios se encuentran:

“Panorama poético de Sevilla”, Sevilla 1983.

“Conversaciones y poemas”, Madrid, 1991.

“Antología Primera”  (1978, 1983), Sevilla, 1993.

 “Mujeres poetas”, Revista  Zurgai, Vizcaya, 1993.

Quinta Antología de “Adonais”, Madrid, 1994

“Entre el sueño y la realidad” (Conversaciones con poetas andaluces), Sevilla, 1994.

“Cauces” Tordesillas  (Valladolid), 1994

“Imago  arborum II”, Sevilla 1994.

“Erotismo”, Sevilla 1994

“Mujeres y café”, Torremozas, Madrid, 1995.

“Sevilla en la comunicación poética” (Diputación de Sevilla), Sevilla 1997.

“Guía de Artistas y Escritoras  contemporáneas Andaluzas” (Instituto de la mujer), Sevilla 1997.

“Turina”  (Cuadernos de Roldán), Sevilla 1999.

“Bahía de plata”, Antología  (Fundación Municipal de Cultura  “José Luis Cano” Algeciras (Cádiz),  2001.

“Antología literaria al olivo” (Diputación de Almería), Almería 2001.

Extractos

DESPUÉS DE LA DERROTA

LOS  vencidos se fueron calle abajo.

No siempre los vencidos son grandes perdedores.

Bajo el brazo llevaban el recuerdo del triunfo

que supone aceptar la derrota.

Del libro: Derrota de una reflexión. Cl. ADONAIS

IDEALIZADO AUTORRETRATO

LLEVO medias de seda y traje de satén

tornasolado.

Como una dama antigua

sostengo la sombrilla –sutil y ladeada-

para causar buenísima impresión.

La fecha de la cita que deseo

no ha lugar

en ningún pergamino ni memoria,

y adolezco

de ese aire festivo

que pugna por nacer en mis mejillas.

No sé por qué retoco mi vieja compostura

con carmín

y ribeteo mis párpados con una línea

oscura.

Casi todo me lo ofrece el espejo.

Razón por la que hurgo en mi interior

y me desola encontrarme conmigo

en ese callejón de la conciencia

tan propicio a tachar de insuficiente

las creídas virtudes.

Sin otra solución,

me remito a elevar

la sombrilla y, con ella, mi espíritu.

Del libro: Museo  Interior. Premio “Rafael Alberti”

ESA  felicidad que yo hago mía,

porque la vivas tú.

Oh, carne de mi carne,

y nunca mejor dicho,

porque de mí alumbraste.

Siento, hijo, el dolor,

aunque no sufro

por haberte creado.

Y eres

sentimiento y hondura.

Uno a uno mis huesos y mis lágrimas.

Del libro:  Sin palabras. Premio “Rosalía de Castro”

OLVIDO

Y no recordarás

las tardes malvas.

Nuestras manos unidas en el río.

El lento despertar de los murciélagos.

Casi noche.

Casi día.

Las fuentes y las sombras

y la Torre del Oro

y la playa de Huelva.

Los lentos paisajes

que vivimos

al compás de los besos.

Aquellas tardes

de casas encaladas,

como en Tánger.

Aquellos días de ilusión

sin recambio.

Todo bajo sospecha.

La inquebrantable fuerza del olvido.

Del libro:  A  cuerpo limpio. Premio internacional de Jaén

ES posible que llegue el mediodía

de la edad de los sueños, la mañana

que convierta contigo mi ventana

en cristal que refleje la alegría.

 

Pues si un hijo me das, la noche fría

que habita entre mis rejas, será vana

y el eco acompasado de una nana

llenará de contento el alma mía.

 

Un hijo como tú para quererte

en otra dimensión desconocida,

capaz de consolarme y convencerte.

 

No sea que la hora despedida

avance sin piedad, me deje inerte,

sin saber que he vivido en esta vida.

Del libro:  La hoguera infinita. Premio “San Juan de la Cruz”,