• Un viaje por Bretaña y Normandía con sorpresa incluída, por Rafael Balaguer i Rosa (trilobit@teleline.es)

 

1.- El viaje.  

Entre los días 15 y 27 de octubre de 2003 tuve la oportunidad de disfrutar de unas merecidas vacaciones y el destino escogido resultó ser Bretaña y Normandía. En Bretaña nos propusimos visitar toda la región, poniendo el máximo interés en los espectaculares yacimientos neolíticos únicos en todo el mundo y en los lugares ligados al mito artúrico. En Normandía el objetivo era recorrer los escenarios históricos de la Batalla de Normandía en la Segunda Guerra Mundial, especialmente los lugares más significativos y las playas del desembarco aliado del 6 de junio de 1944.

2.- Saint Pierre de Quiberon.

El día 17 de octubre de 2003 estuvimos visitando intensamente la zona de Carnac, la más rica del mundo en alineamientos de piedras espectaculares, dólmenes, menhires y túmulos funerarios. Magnifico resultó ser el túmulus de Gavrinis, con sus losas preciosamente grabadas, así como el Museo de Prehistoria en Carnac, con una colección de hachas de piedra pulida impresionante.

El día 18 de octubre partíamos de Quiberon, en la península del mismo nombre y la primera parada en la ruta prevista era Saint Pierre de Quiberon.


Cromlech de Saint Pierre de Quiberon

Este pequeño pueblo en principio no tenía especial interés para nuestro viaje ya que sus yacimientos megalíticos no son remarcables aunque tiene diversos lugares interesantes como la necrópolis mesolítica de Tiviec (5000 a.C.); el dolmen de Roch-en-Aud (4500 a.C.); el menhir de Keridervel (4000 a 5000 a.C.); el túmulus y dolmen de Mané Beker Noz (3000 a.C); la alineación de Kerbournec (época neolítica); el cromlech, situado en Kerbournec (época neolítica) i el campo Vénète de Beg-en-Aud (edad de hierro). Aunque parezca impresionante el número de sitios megalíticos no debemos dejarnos llevar por el entusiasmo ya que, básicamente, toda la zona del Golfo de Morbihan está saturada de megalitos y prácticamente en cualquier parte aparecen menhires y dólmenes hasta el punto que muchos jardines de casas particulares albergan estos imponentes vestigios del pasado.

Al anochecer del día 17, al cruzar Saint Pierre para llegar a Quiberon para pasar la noche allí encontramos     un indicador que nos guiaba hasta el cromlech de Saint Pierre, en el barrio de Kerbournec. Decidimos visitar este cromlech al día siguiente por la mañana al proseguir el viaje.  

Mapa detallado del departamento de Morbihan y Costa de los Megalitos

  Así, el día 18 lo iniciamos con la visita a Quiberon y al cromlech de Saint Pierre. Nuestra sorpresa resultó mayúscula al comprobar que este cromlech hace las veces de valla perimetral de……. ¡una pista de tenis! .Otro ejemplo más de cómo la prehistoria en Bretaña se encuentra integrada al máximo en la vida cotidiana de sus habitantes. El cromlech está en medio del barrio de Kerbournec, rodeado de viviendas unifamiliares con jardín y comunicadas por calles de tierra, sin asfaltar. Este cromlech es el menos espectacular de todos los que vimos en la visita a Bretaña pero, tal  y como suele ocurrir, nos deparó la sorpresa más agradable de todas.    

 

3.-  El hallazgo de una herramienta prehistórica.  

            A unos cuatro metros del cromlech encontré por casualidad una piedra de color marrón y de forma ovalada que me llamó la atención. Estaba encastada en el suelo de tierra y mostraba la cara menos interesante, ya que su apariencia por este lado es más o menos homogénea y uniforme.

            Lo espectacular vino después, justo al sacar la piedra del suelo y darle la vuelta. Quedé impresionado inmediatamente ya que por esta cara “oculta” la piedra presentaba evidencias de cortes intencionados, dados los ángulos pronunciados que se aprecian en uno de sus bordes. También noté inmediatamente que la pieza cabía perfectamente en la mano y que, además, presentaba dos pequeñas oquedades en las que se ajusta perfectamente el pulgar. También por el otro lado presenta una oquedad en la que se coloca el dedo índice de manera natural y perfecta al empuñar la pieza.

Una vez superada la impresión y allí mismo ya imaginé  que, probablemente, tenía en mis manos una herramienta prehistórica. El razonamiento era bien simple: si me encuentro esta piedra en cualquier otra parte ya me parecería (evidentemente) muy sospechosa por la morfología que presenta y que sugiere una manipulación artificial de la roca. Pero, si te la encuentras a cuatro metros de un cromlech en las vecindades de Carnac, pues resulta que la forma caprichosa de esta piedra bien puede ser lo que parece: una herramienta lítica tallada en la prehistoria.  

Los dedos encajan perfectamente en la pieza al empuñarla

            En este sentido en un principio supuse que podía tratarse de una herramienta inacabada (ya que no presenta cortes en todos los filos), o de algún tipo de herramienta destinada a raspar o pulir pieles (dado que los dedos encajan de manera natural en las oquedades que presenta y uno de los filos está muy deteriorado).     Seguir -->