Desde
que Darwin y Wallace comenzaron a hablar de evolución
el mundo ya no es el mismo. A partir de ahí la búsqueda
de los eslabones de nuestra especie ha sido pertinaz y
constante.
Encontrar restos, datarlos e identificarlos es una tarea ardua
ya que éstos son pocos, estan
dispersos y fragmentados. Interpretarlos puede chocar con
muchas teorías, opiniones y tabús. Llegar a la
conclusión más acorde con las pruebas
no es fácil.
El árbol de la evolución se modifica, amplía
y detalla cada vez más e incluso hay quien intenta
ver qué pasos seguirá nuestra especie en un
futuro 