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La clave del prúrigo nodular parece encontrarse justamente en el control del picor (el prurito). Pero ¿qué es exactamente el picor? Y ¿por qué se sabe tan poco sobre su origen?
Qué es el pruritoEl prurito es el síntoma más frecuente en dermatología y se asocia a múltiples causas. Cuando se acompaña de lesiones cutáneas, la etiología es a menudo evidente y el tratamiento de la lesión generalmente alivia o cura el picor. Definiremos prurito como una sensación desagradable que provoca el deseo de rascarse. Usaremos indistintamente los términos prurito o picor y reservaremos prurigo para las lesiones de prurigo nodular. Podemos obtener una sensación de picor estimulando directamente los nocioceptores de las fibras sensitivas de la piel o indirectamente por la liberación local de mediadores proinflamación que reaccionan con los receptores específicos del picor -aún no lo suficientemente bien conocidos- de las terminaciones nerviosas cutáneas. Al parecer, el prurito comparte con el dolor vías neuroanatómicas y mecanismos moleculares y neurofisiológicos a pesar de que son dos sensaciones muy diferentes.
Mediadores del prurito
Numerosos mediadores de la inflamación -proteasas, citocinas, prostaglandinas, leucotrienos, neuropéptidos, etc. - han sido implicados en la génesis del prurito, aunque únicamente está comprobado el papel de la histamina en la urticaria y en el prurito acuagénico. Además, el picor es un efecto secundario frecuente después de la administración de morfina u otros opiáceos, y su papel pruritogénico se ha atribuido en parte a su capacidad para liberar histamina. Recientemente se está ensayando un nuevo antagonista de los opiáceos, -el nalmefene- más potente que la naloxona, y que se administra por vía oral, para el tratamiento del prurito, con resultados muy prometedores.
No está claro por qué el rascado alivia el picor. El rascado como respuesta al prurito es un reflejo espinal aunque probablemente modulado por el SNC. El rascado intenso puede reemplazar el prurito por dolor, que en ocasiones es más soportable. Todos los estímulos que provocan dolor -mecánicos, eléctricos o químicos- inhiben el picor. Probablemente actúen, como el rascado, rompiendo los circuitos facilitadores del prurito en las sinapsis medulares. Los factores ambientales y locales también influyen sobre la sensibilidad de la piel a los estímulos pruriginosos. Observaciones empíricas sugieren que el aumento de la temperatura -el calor ambiental- lo agrava, y variaciones diurnas de la temperatura corporal explicarían el empeoramiento del prurito por la tarde.
Al ser una sensación, el componente subjetivo sobreinfluye en la percepción del prurito -desde una leve molestia hasta ser insoportable su respuesta, desde una suave frotación hasta un rascado intenso con graves excoriaciones- y en la reacción individual -desde la indiferencia por la molestia hasta alterar severamente la calidad de vida del paciente-. Se sabe que el estrés disminuye el umbral de percepción del picor. Se han implicado varios mecanismos:
Esta diversidad de mediadores periféricos y la complejidad de las vías de transmisión y percepción central explican la falta de un tratamiento eficaz y único. |
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