
Eva (Liv Ullman), esposa de un cura de pueblo, lleva tiempo albergando un gran resentimiento hacia su madre, una mujer egoísta y dedicada exclusivamente a su carrera. Durante su visita, Carlota (Ingrid Bergman) se enfrenta a la pareja, dando lugar a continuas peleas y reconciliaciones, situación que da como resultado un esfuerzo en pos de una comprensión mutua. Con todo, el hecho de que la hija todavía sienta que su madre la ha traicionado y dejado de lado, así como que la madre se esfuerce por curar las antiguas heridas, sólo provoca una nueva separación, y, como consecuencia, que no consigan resolver su relación de amor y odio.
Helene (Lena Nyman), la segunda hija de Carlota, lleva años consumiéndose a causa de una enfermedad que no se especifica, y su hermana la traslada del hospital en que se encuentra a su casa para ocuparse de ella personalmente. La madre se queda aterrada al ver a su hija enferma, cuya presencia no consigue suscitarle sentimientos maternales. Eva utiliza la trágica condición de su hermana como arma en su enfrentamiento con su madre. Como indicará un crítico, el aclamado director de fotografía Sven Nykvist se encargaría de filmar unos primeros planos muy destacados de las dos estrellas.
Sonata de Otoño (1978) es la última aparición en la pantalla grande de la actriz sueca Ingrid Bergman.
